Etiología: Un Paramyxovirus Letal
El Distemper o Moquillo Canino es causado por el Canine morbillivirus (anteriormente conocido como virus del distemper canino o CDV), un virus ARN monocatenario perteneciente a la familia Paramyxoviridae. Este virus codifica varias proteínas estructurales que determinan su capacidad para infectar distintos tejidos (tropismo) y causar enfermedad grave.
Transmisión y Fisiopatología
La transmisión ocurre principalmente a través de aerosoles y el contacto directo con secreciones respiratorias u oculonasales de animales infectados. Tras el contagio, el virus sigue una ruta patogénica agresiva:
- Replicación Inicial: Comienza en el epitelio respiratorio y tejidos linfoides locales, diseminándose rápidamente a través del sistema linfático.
- Inmunosupresión: El virus provoca una destrucción masiva de linfocitos (linfopenia), dejando al perro en un estado de inmunosupresión severa que facilita infecciones bacterianas secundarias.
- Diseminación Multisistémica: Gracias a su tropismo celular múltiple, el virus invade epitelios (respiratorio, digestivo, cutáneo) y, crucialmente, el sistema nervioso central.
Signos Clínicos: De lo Respiratorio a lo Neurológico
La enfermedad suele presentarse en fases, aunque los signos pueden solaparse:
- Fase Aguda / Sistémica: Se observa fiebre bifásica, anorexia, letargia, secreción nasal y ocular (conjuntivitis), tos y, en ocasiones, vómitos y diarrea.
- Fase Cutánea: Puede aparecer hiperqueratosis de las almohadillas plantares y nasales (conocida como "enfermedad de la almohadilla dura" o hard pad disease), típica de infecciones crónicas o cepas específicas.
- Fase Neurológica: Es la más temida y puede aparecer semanas o meses después de la infección aguda. Incluye mioclonías (tics musculares rítmicos involuntarios), convulsiones, ataxia y paresia progresiva debido a la desmielinización y daño neuronal.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico presuntivo se basa en la combinación de signos multisistémicos y hallazgos como la linfopenia marcada en el hemograma. Para la confirmación definitiva, la prueba de elección es la RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) en muestras de secreciones, sangre o líquido cefalorraquídeo, que permite detectar el material genético viral. La inmunofluorescencia en frotis conjuntivales también puede ser útil, aunque la serología (anticuerpos) debe interpretarse con cautela debido a la vacunación.
Tratamiento
No existe un tratamiento antiviral curativo específico; la terapia es de soporte intensivo para mantener al paciente vivo mientras su sistema inmune combate el virus:
- Soporte Vital: Fluidoterapia para la hidratación y corrección electrolítica, y soporte nutricional.
- Control de Infecciones Secundarias: Uso de antibióticos de amplio espectro para tratar neumonías o sepsis bacterianas oportunistas.
- Manejo Neurológico: En pacientes con signos nerviosos, se emplean anticonvulsivantes (como fenobarbital) para controlar las convulsiones y prevenir daño neuronal adicional, aunque el pronóstico neurológico suele ser reservado.
Prevención y Vacunación
La vacunación es la herramienta más eficaz y se considera esencial (core).
- Vacunas Vivas Atenuadas (MLV): Son las más utilizadas por inducir una inmunidad sólida.
- Protocolo: La primovacunación en cachorros suele iniciar a las 6–8 semanas, con refuerzos cada 2–4 semanas hasta las 16 semanas de edad para superar la interferencia de los anticuerpos maternos. Los refuerzos posteriores se realizan al año y luego cada 3 años, según el riesgo y la vacuna empleada.
Referencias Bibliográficas
- Rendón-Marín, S., et al. (2019). Tropism and molecular pathogenesis of canine distemper virus. Virus Research.
- Rivera-Martínez, A., et al. (2024). Canine Distemper Virus: Origins, Mutations, Diagnosis, and Epidemiology. Life.
- Oliver-Guimera, A. (2023). On the pathogenesis and shifting dynamics of canine distemper virus. eScholarship Repository.
- WSAVA Vaccination Guidelines Group (VGG). (2024). 2024 Guidelines for the Vaccination of Dogs and Cats.
